Francisco Javier Salazar Cortez

Área de identidad

Tipo de entidad

Persona

Forma autorizada del nombre

Francisco Javier Salazar Cortez

Forma(s) paralela(s) de nombre

    Forma(s) normalizada del nombre, de acuerdo a otras reglas

      Otra(s) forma(s) de nombre

      • Francisco Salazar
      • Francisco Javier Salazar
      • Francisco J. Salazar
      • Francisco J. Salazar C.
      • Francisco Salazar Cortés
      • Francisco Salazar Cortéz
      • "El Mono" (apodo de sus compañeros sindicalistas)

      Identificadores para instituciones

      Área de descripción

      Fechas de existencia

      1900-1988

      Historia

      (Píllaro, 1900 - Quito, 1988) Mecánico de profesión. Dedicó su vida a la mecánica y reciclado de piezas y partes de automóviles. Con una alta actividad gremial llegó a ser presidente de la Sociedad Unión de Choferes del Pichincha, fundador de la Federación Nacional de Choferes, y Concejal Principal de Quito.

      Francisco Javier Salazar Cortez nació el 3 de diciembre de 1900 en Píllaro, provincia de Tungurahua, Ecuador. Su madre era una mujer indígena de apellido Salazar, y su padre era un hacendado o mayordomo de hacienda de apellido Cortez. Fue registrado con el apellido de su madre porque posiblemente su padre no lo reconociera, pero más adelante Francisco colocó como segundo apellido el de su padre biológico; esto es bastante inusual, ya que en Latinoamérica el primer apellido es el del padre y el segundo el de la madre.

      De niño, Francisco fue dado como entenado a un amigo de la familia, el señor Nicolás Romero, un comerciante de Guayaquil que recorría la sierra vendiendo variedad de artículos domésticos importados, tales como ollas, cubiertos, sábanas, cobijas, etc. Francisco se trasladó a Guayaquil con su padrino, quien se comprometió a alimentarlo, cuidarlo y a darle educación y oficio.

      Se crió en Guayaquil con la familia Romero. A sus 15 o 16 años de edad, estudió para ser telegrafista en la Unidad Educativa Particular Benemérita Sociedad Filantrópica del Guayas. Luego consiguió empleo en la empresa E. Maulme C. A., que en sus inicios se dedicaba a la importación de cerveza, medicamentos, vinos y tónicos franceses, rollos fotográficos, bicicletas y las famosas llantas BF Goodrich; y en 1926 se constituyó en la primera importadora de General Motors, con la representación de Cadillac, Pontiac, Oldsmobile, Buick y Chevrolet para el Ecuador. Ese mismo año, el dueño de la empresa, Enrique Maulme, envió a Francisco a South Bend en Indiana (EEUU), donde estudió durante dos años mecánica automotriz, particularmente el ensamblado en línea.

      En 1928 regresó a Ecuador con cámaras fotográficas profesionales, ampliadoras y un vestido de novia para su prometida. Ese mismo año se casó con Isabel Barrera, una joven de familia acomodada de Otavalo. De ese matrimonio nacieron ocho hijos: en 1928 nace “Pepa Primera”, que muere al corto tiempo; en 1930, Dolores Isabel (Lola); en 1932, Francisco Javier (Paco); en 1933, Josefina (Pepa); en 1936, Elvia Guadalupe; en 1937, Alicia; en 1939, Nicolás Eduardo, quien murió ese mismo año; y en 1941, Roberto Nicolas. En la casa familiar siempre hubo un laboratorio fotográfico, y sus hijos varones aprendieron el oficio desde temprana edad.

      A su regreso de EEUU, Maulme le pidió a Francisco que se estableciera en Quito. En ese entonces, las carreteras que unían la costa y la sierra estaban en muy malas condiciones; la única forma de que los automóviles llegaran a Quito era en cajas. Francisco recibía las partes y los ensamblaba, hasta el último tornillo, en su taller de Chiriyacu (antiguo puente de El Calzado, hoy Villaflora). Pero su negocio más próspero no fue la venta de autos nuevos sino el reciclaje de su materia prima cuando se hacían viejos. Francisco compraba los autos y los volvía a desarmar, su taller estaba repleto de autopartes cuidadosamente clasificadas que vendía como repuesto. Ese negocio le dio tranquilidad económica en el día a día, pero su mayor prosperidad la alcanzó durante la Segunda Guerra Mundial. Debido a la guerra, había escasez de aluminio, y Francisco tenía mucho. Entonces, comenzó a fundir los motores y a vender su materia prima: el tan preciado aluminio. Así hizo su fortuna, y el dinero que ganaba lo invirtió en la compra de propiedades.

      Aunque tuvo ingenio y suerte para los negocios, encontró su destino en la búsqueda de justicia social, particularmente para los trabajadores del volante. En 1928, ingresó a la Sociedad “Unión de Choferes del Pichincha”, con sede en la “Casa del Obrero” (calle Manabí, centro de Quito), y continuó militando en ella durante toda su vida.

      Francisco Javier Salazar Cortez murió en Quito el 21 de diciembre de 1988.

      Lugares

      Estatuto jurídico

      Funciones, ocupaciones y actividades

      Entre 1933 y 1937, fue elegido presidente de la Sociedad “Unión de Choferes del Pichincha”. En 1935, cedió su taller de Chiriyacu al Municipio de Quito a fin de conseguir una parcela para construir la sede de la Sociedad. Así, el Ilustre Concejo de Quito entregó una franja de terreno en la antigua quebrada de Manosalvas, calle Flores y Sucre, y la casa se construyó con la colaboración de sus socios y con un préstamo, para el cual Francisco hipotecó sus propiedades.

      En paralelo a su gestión como presidente de la Sociedad “Unión de Choferes de Pichincha", Francisco se involucró en otras actividades del servicio público. En 1936, se creó el Consejo Técnico del Trabajo, y él fue nombrado miembro ad honorem. Ese mismo año, fue designado “Concejal Principal de Quito”, y como tal, integró varias comisiones: de Rastro y Mercados; de Luz Eléctrica, Tranvías y Tráfico; y de Servicios Sociales. Por su parte, el Gobierno Nacional le confiere la condecoración “Al Mérito”.

      Como dirigente, el propósito de Francisco J. Salazar C. era instituir la “Federación Nacional de Choferes” a base sindical y formar una “Central Obrera Nacional”. Durante su gestión, se instauró el 24 de junio como “Día del Chofer”, se editaron las revistas “El Volante” y “El Obrero del Volante”, se produjeron programas de radio, se creó el “Himno al Chofer”, se organizaron “Carreras de automovilistas”, se obtuvo un sitio en el Cementerio de San Diego donde se construyó el “Mausoleo del Chofer”, y se celebraron congresos nacionales de choferes con delegados de distintas provincias.

      El año 1937 fue clave en el devenir del gremio de transportistas. La Sociedad “Unión de Choferes del Pichincha” había estimado que por sus conocimientos de mecánica, los choferes también estarían en capacidad de pilotear aeronaves, para lo cual se creó la Escuela de Aviación Civil, bajo la dirección de expertos italianos y alemanes (entre ellos Elia Luit, Humberto Ré Heinz Shulte). Con la iniciativa de crear la Aviación Civil, surgieron tensiones: se creó el “Sindicato de Choferes San Cristóbal”, con miembros que no pertenecían a la Sociedad “Unión de Choferes de Pichincha”. El Gobierno Supremo consideraba indispensable la sindicalización obrera, y por decreto No. 173 del 28 de julio de 1938 (publicado en El Comercio No. 11905) se constituyó el “Sindicato Único de choferes de Pichincha”, al que debían afiliarse todos los choferes profesionales.

      Disuelta la Sociedad, Francisco Javier Salazar Cortez abrió las puertas de su casa familiar para las sesiones de sus compañeros del “Sindicato Único de Choferes del Pichincha”. En 1939, fue elegido Secretario del Tesoro del sindicato y continuó promoviendo los congresos nacionales de choferes, que siguieron celebrándose durante las próximas tres décadas. Durante todos esos años fue reelegido como Tesorero, hasta que en 1968, por disposición de los estatutos se prohibieron las reelecciones consecutivas; fue entonces que, en Asamblea de Socios, se lo declaró Secretario General de Honor Vitalicio.

      Por su parte, en Sesión Solemne del 24 de mayo de 1950, el Ilustre Municipio de Quito concedió a Francisco J. Salazar C. la Medalla de Oro y Diploma de Honor, como acreedor del Premio “Constancia”, el cual se suma a otros galardones y reconocimientos recibidos durante su gestión pública.

      Mandatos/fuentes de autoridad

      Estructura/genealogía interna

      Contexto general

      Área de relaciones

      Área de puntos de acceso

      Puntos de acceso por materia

      Puntos de acceso por lugar

      Profesiones

      Área de control

      Identificador de registro de autoridad

      FSC

      Identificador de la institución

      Reglas y/o convenciones usadas

      ISAAR (CPF), Norma Internacional sobre los Registros de Autoridad de Archivos relativos a Instituciones, Personas y Familias.
      Segunda edición, 2004.

      Estado de elaboración

      Nivel de detalle

      Fechas de creación, revisión o eliminación

      Idioma(s)

      • español

      Escritura(s)

      • latín

      Fuentes

      Unidades documentales de la serie Documentos de Francisco Javier Salazar Cortez:

      • Publicación biográfica: “Todo por la causa” (1986)
      • Documentos de identidad e identificaciones de Francisco Javier Salazar Cortez
      • Documentos oficiales (nombramientos, credenciales)
      • Correspondencia laboral
      • Artículos de prensa
        Informe de Francisco J. Salazar C., presidente de la Sociedad Unión de Choferes del Pichincha en el período de 1937 y como reminiscencia de los anteriores que ha desempeñado desde 1933. Quito: Editorial Colón, 1937. Disponible en la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, (Signatura: 388.06 S1615).

      Notas de mantención