La historia de la televisión ecuatoriana se remonta a 1959. Por un lado, Linda Zambrano de Rosenbaum, originaria de Bahía de Caráquez, Manabí, y Horst Michael Rosenbaum Nebel, de ascendencia judío-alemana, fueron los pioneros de la primera emisión y transmisión de televisión en Ecuador. Ellos trajeron desde la fábrica alemana Grundig los equipos tecnológicos necesarios para montar el Canal Primera Televisión Ecuatoriana (PTVE) en Guayaquil. Por otro lado, en Quito, la radio HCJB (Hoy Cristo Jesús Bendice) dio sus primeros pasos en la capital gracias a una donación de Gliford Hartwell, quien envió equipos de televisión General Electric desde Nueva York, Estados Unidos.
Así fue como, el lunes 12 de diciembre de 1960, se realizaron las primeras transmisiones, fecha que hoy se celebra como el Día de la Televisión Ecuatoriana. Ambos proyectos se unieron posteriormente para realizar transmisiones itinerantes por todo el país, las cuales se difundían en circuito cerrado en espacios dedicados a la difusión cultural, artística y en diversas ferias.
El Canal 4 (PTVE) en Guayaquil, ubicado en la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas en la Av. 9 de Octubre y Escobedo, y el Canal 6 Teletortuga en Quito, situados en la Casa de la Hacienda de 28 Piedrahita, en lo que hoy es el Parque Itchimbia, fueron los primeros en salir al aire. Estos canales pertenecieron a la familia Rosenbaum hasta 1963, año en el que cedieron los derechos a Organizaciones NORLOP, una empresa perteneciente a Presley Norton, un norteamericano que estaba a cargo de Cervecería Nacional, y su socio Alberto López Martínez.
La serie presenta folletos publicitarios de paquetes turísticos y hoteles de distintas regiones de Ecuador, mapas turísticos, publicaciones varias y revistas de turismo.
Francisco Javier Salazar BarreraEsta serie de negativos en plata sobre gelatina de Roberto Nicolás Salazar Barrera comienza en 1958, con imágenes del colegio La Salle de Quito, fotos familiares y de las familias cercanas a su entorno en las reuniones y paseos a las quinta de la época.
Por afición de su padre y su hermano, tenía acceso y los medios económicos para acceder a revistas extranjeras sobre fotografía, así como también a varias cámaras de pequeño y gran formato. A lo largo de su trabajo en distintos medios realizó una gran producción de fotografía de reportaje, paisajes, modelaje y producto.
Tenía una gran afición por los autos y las competencias por lo que se evidencia en otra parte de su archivo fotografías de autos y carreras. Implementó un laboratorio de revelado profesional en su casa de la la calle Arenas, lo que le permitió realizar fotografías de producto, fotografía comercial, de moda, alimentos y hacer ampliaciones en blanco y negro y color.
El 1985, el señor Irvin Zapater Gerente de Patrimonio del Banco Central del Ecuador le encarga levantar un archivo fotográfico de las obras de arte que se encontraban en las iglesias, conventos, catacumbas, Casa de la Cultura y artistas de renombre nacional. Se demora casi un año en esta producción teniendo acceso a lugares que se quedaron detenidos en el tiempo y muchas personas no conocían y que se revelan en las fotografías del archivo.
Roberto Salazar Barrera sostenía que, “un buen fotógrafo siempre tiene que llevar su cámara todo el tiempo”, por lo que la mayor parte de su producción son momentos de la televisión ecuatoriana, presentadores, (anchors), set de televisión y tras cámaras de comerciales para la televisión.
También existe fotografías de diferentes volcanes de Ecuador como, El Corazón
Los Ilinizas, Cotopaxi, Los Ilinizas; así como registros de edificios como Edificio Benalcázar 1000, Banco Nacional de Fomento Agro, Edificio Filanbanco, y la infraestructura del Hotel Quito y la Empresa Eléctrica Quito Calderón.
En los últimos años se dedicó a la fotografía publicitaria, en donde ponía todos sus conocimientos para lograr fotografías de calidad. Encontramos una variedad de reproducciones de arte y fotografía de producto para campañas publicitarias de la época.
En cuanto a la locaciones, la mayor cantidad de fotografías son tomadas en territorio ecuatoriano, en la ciudad de Quito puntualmente, casas de la familia, set de televisión, canal 6 TV, canal 4, eventos y coberturas taurinas, fotografía de matrimonios y registro de obras de arte. También encontramos fotografía publicitaria y fotografía industrial. Podemos encontrar algunos paisajes de la región costa de los años setentas, algunas fotografías de familia y coberturas deportivas. Encontramos también algunas fotografías de realizadas en México DF, la Universidad Nacional de México, I.M.S.S. México, El Zócalo y la Basílica de Guadalupe.
Los últimos registros datan del 2020, Roberto Salazar Barrera trabajó hasta muy avanzada edad haciendo fotografías en estudio de productos para diferentes clientes en conjunto con sus hijos Francisco y José Armando Salazar.
Esta serie de negativos en plata sobre gelatina de Francisco Javier Salazar Cortez comienza en 1926, con su viaje a EEUU a bordo del vapor Ebro. Francisco permanece dos años en South Bend, Indiana, formándose como mecánico automotriz. Durante su estadía aprovecha para visitar Chicago, Nueva York y Rochester, meca de otra de sus pasiones: la fotografía. Cuando regresa a Ecuador en 1928, lo hace con cámaras fotográficas de distintos formatos, algunos muy extraños para la época, como una panorámica; y también trae consigo equipos de laboratorio fotográfico. Su intención es comercializar estos equipos, pero antes de hacerlo aprovecha para usarlos y monta un laboratorio fotográfico en su casa.
La mayor parte de su producción fotográfica son retratos de familia y de sus compañeros del Sindicato de Choferes, y hay un elemento que se hace presente en ellos de manera transversal: los automóviles de la época. Un aspecto que cabe destacar es el hecho de que en sus fotos las personas siempre se encuentran bien vestidas; si bien la familia Salazar Barrera tenía un acceso a la fotografía que no era usual en ese entonces, tampoco era una práctica cotidiana, estaba reservada para momentos especiales y el motivo de la toma era registrar la presencia de los asistentes.
En cuanto a las locaciones, muchas fotografías son tomadas en sus casas de Chiriyacu, La Merced y de la calle Arenas (Quito), otras son tomadas durante viajes familiares a la sierra y a la costa, en los que visita a su familia de Píllaro y a su familia adoptiva de Guayaquil; algunas registran sitios icónicos de paseo en la ciudad de Quito, y muchas muestran las termas públicas de La Merced. Dentro de las fotografías familiares también se encuentran algunas tomadas en el colegio de señoritas Sagrados Corazones y en el colegio de varones La Salle, donde estudiaban sus hijos. Las fotografías de sus compañeros de gremio son tomadas durante viajes y reuniones de la Federación Nacional de Choferes del Ecuador en distintas localidades del país, y también durante momentos de esparcimiento en las termas de La Merced. Durante la década de 1950 hay fotografías de viajes de trabajo: a Argentina, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, y a Europa (Madrid, París, Bucarest y sitios en Alemania); también hay fotografías en Panamá, que era un lugar de tránsito para los viajes transatlánticos, como así también del Aeropuerto Mariscal Sucre, donde pueden verse aviones de Panagra y PanAm.
Los últimos registros datan de 1962, muestran celebraciones de la Federación Nacional de Choferes del Ecuador y representan también la culminación de una meta que Francisco se propone desde el inicio de su militancia en Sociedad “Unión de Choferes del Pichincha” en 1937: conseguir la unificación a base sindical de los trabajadores del volante de todo el Ecuador.
Francisco Javier Salazar CortezHasta mediados del siglo XIX, la posibilidad de tener un retrato sólo estaba al alcance de la aristocracia, su producción era costosa y se trataba de piezas únicas, ya fueran éstos retratos pintados al óleo o daguerrotipos. En 1854, en Francia, la técnica de fotografía en papel albuminado y el colodión húmedo permitieron realizar múltiples copias de una fotografía y así, se popularizó la producción de las tarjetas de visita o “cartes de visite”. Si bien esto amplió el acceso a la fotografía, aún estaba reservada a la burguesía.
Esta serie contiene tarjetas de visita realizadas en las dos últimas décadas del siglo XIX por estudios fotográficos de renombre en Ecuador, Colombia y Perú, tales como: Enrique Morgan (Quito), Benjamín Rivadeneira (Quito), Rafael Pérez e Hijo (Guayaquil y Quito), A. Olavarría (Quito), Enrique Thede (Quito), Laso (Quito), Ricardo Valenzuela (Quito), Julio Racines y Racines & Villaveces (Bogotá), D. Paredes (Bogotá), R. Castillo (Lima), Courrety y Cia. (Lima), Ernest Ladrey (Paris), Moreno López (Nueva York), entre otros no identificados.
Familia León SarastiEn el caso de Francisco Javier Salazar Cortez se decidió reunir toda la documentación en orden cronológico, sin distinción de documentos personales y profesionales para facilitar la elaboración de su cronología. La mayor parte de esta serie contiene documentos que testimonian su desempeño profesional como dirigente de la Sociedad “Unión de Choferes del Pichincha”, devenido en Sindicato, tales como correspondencia laboral, oficios, borradores de decretos, copias de registros oficiales, recortes de periódico y publicaciones, credenciales, entre otros. También hay documentación y nombramientos que dan cuenta de su labor como Concejal del Cantón Quito. Asimismo, se incluyen documentos personales como identificaciones, visas de viaje, y títulos de propiedad, entre otros.
Francisco Javier Salazar CortezEn Ecuador, el final del siglo XIX y el inicio del siglo XX estuvieron marcados por la inestabilidad política, con guerras internas y una sucesión de gobiernos de facto. La tensión entre conservadores y liberales no sólo se daba en el gobierno sino también en la sociedad en su conjunto.
En 1883, marchó a Quito liderando las fuerzas militares en contra de la dictadura de Veintimilla. Luego de la victoria, fue Director de Guerra del Pentavirato (Gobierno de la Restauración). En 1895, en el contexto de la Revolución Liberal liderada por Eloy Alfaro en Guayaquil, le fue ordenado detener a las fuerzas alfaristas que marchaban hacia Quito; sin embargo, en 1905, fue convocado a codificar las leyes militares promulgadas por el gobierno de Eloy Alfaro.
En dos gobiernos de facto (1895-1901 y 1906-1911), Eloy Alfaro implementó medidas de corte liberal que fueron repudiadas por las clases conservadoras, particularmente en Quito. Alfaro lideró un proceso de transformación política que incluyó la libertad de culto, la participación de la mujer en la función pública y el sufragio, la gratuidad de la educación, la eliminación de impuestos que pagaban los indígenas y la expropiación de tierras a la Iglesia Católica. Desde la Iglesia y desde la prensa se alentó una oposición enardecida en contra de Alfaro. Finalmente, en 1912, Eloy Alfaro y un grupo de funcionarios y militares de confianza fueron linchados en el parque El Ejido, en lo que el historiador ecuatoriano Alfredo Pareja Diez-Canseco llamaría “La Hoguera Bárbara”. José María Sarasti vivió con indignación e impotencia estos hechos y se retiró de la vida pública hasta su muerte, en 1926.
Familia León Sarasti